sábado, 28 de agosto de 2010

Payasos


Contaré mi visión del payaso. Ese payaso que todos tenemos adentro. Si alguien me quiere contradecir, hágalo. Solo opinamos frente al mundo que nos rodea.

¿Cuál es la función de este personaje?, hacer reír, cierto? Algunas veces sí otras no. Hace un tiempo se subió al transporte público un hombre disfrazado de payaso, lógicamente era su trabajo contar unos chistes o burlarse de nosotros los pasajeros para que le diéramos una moneda. Salta el primer problema: se burla de todos para su propio beneficio. Digamos son 10 almas en un mismo lugar, una es el payaso y los otros 9 son los pasajeros, se burla de 1, 8 se ríen.

El ser payaso es ocultar algo, tener la necesidad de usar maquillaje para ocultar la verdadera identidad que no quiere salir a flote y se ve obligada a usar un personaje. Por años han servido de mofa, una mofa a la misma humanidad, por ser una copia invertida de la misma. Usar una nariz en forma de bombilla roja, cabellos fosforescentes y la cara blanca asusta a cualquiera. De pequeño les tenía miedo, pero poco a poco le he agarrado cariño, por el misterio que llevan adentro. Mi madre me decía que no había que temer con ellos, pero no es así, pueden ser muy terrible o la peor de las pesadillas.


Una vez navegando en la web encontré una fotografía de un payaso subido de edad (ver foto). Este oficio puede perdurar años, porque es un trauma o la verdadera identidad no desea salir. Quizás nunca se valla y morará con uno. La sensación de ese payaso atormentado y cansado da la sensación de desolación, olvido que muchos sienten y no pueden olvidar. Algunos se resisten a morir y prefieren podrirse en lo mejor que hicieron por años y así ganarse la vida: haciendo que la gente se ría de tan solo mirarte, o derrepente se estén mirando al espejo. La vida no es un trueno, pero si un reflejo.

Cuando se adquiere una baraja de cartas, el bufón que viene con ellas lleva la suerte, esa suerte de perros que puede dar la mayor de las penas al perder. En pocas palabras, la suerte se burla de ti o es tu cómplice de la victoria. Por lo general, el Joker te da alas para seguir adelante y es tu amigo inseparable en todo juego.

Personalmente, yo tengo mi propio payaso, Jack. Es muy cruel, desolado y fiel. Lo raro es eso: la fidelidad que tiene de hacer todo lo contrario que soy. No necesita disfraz para actuar pero se comporta igual que el resto. Con esto no digo que tengo un trauma, sino que les hablo un poco de mi payaso, no de juguete o fiestero. A cualquiera le da risa y no le interesa, solo acumula su fuerza con ese sentido. No hace daño físico, va más por el lado psicológico y sabe como actúas cuando te conoce, no se olvida de ningún movimiento, los recuerda todos.

Viaje

No puedo viajar.
Mi mente hace viajes inter-galácticos todos los días.
Un cigarrillo para bajar revoluciones.
Ambos necesitan sensaciones.

¿Qué hora es mi corazón?
A veces es tan selectivo hacer recuerdos,
pero las camas siguen hirviendo de fuego
como las brasas del olvido
o las calles perfumadas de Paris

El tren se quedó sin vagones,
nos queda la locomotora para irnos.
Es tarde, correr sería una buena idea,
solo es un sueño de los que despertar es criminal.
¿No tiene sentido?, ¿Así lo crees?
Susurra en mis labios por última vez,
me aturde saber que la noche sea larga en ti.

Sin querer ya se fue,
y este viaje aún no termina,
quizás no tenga final
Soy tan insistente que me obsesiono contigo
y tú, con tan solo sonreír ya me has matado.