martes, 16 de marzo de 2010

Tres secuencias comunes

Estoy sufriendo de cáncer. Los doctores me han dicho que es por culpa de una herida que se generó en el corazón. Maldito amor. Desgraciado amor, por su culpa estoy herido y la llaga es profunda. Si algún día perdí la batalla fue por ignorar que sabía el resultado antes de pelear. ¿Acaso uno tiene que dormir contigo para saber si eres virgen? Moriré en el intento y tus padres me odiarán toda su vida. “Desgraciado me quitaste a mi hija, la consentida, te voy a matar”, luego se hace tu amigo y se toma una cerveza y hablando de fútbol o del grupo que lo hizo mover las caderas en su época. Se reirán de cojudeces y te llamarán: “hijo mío”, cuando no es ni su padre político.

No entiendo cuando algunas señoras o personas por así decirlo se ofenden cuando uno dice una palabra soez si es lo más natural del mundo. Al contrario, es tan relajante decirlas. Por ejemplo, es totalmente dable la siguiente situación: me pica el ojo, me lo rasco, me pica la pierna, me la rasco. Es normal, pero si me pica el huevo y me lo rasco me van ha decir muchas cosas. ¿No es una parte del cuerpo al igual que las otras que mencioné?

La del imbésil: escuchar música en inglés rebuscada que nadie conozca y creerse melómano por eso. Tengo tantos “amigos” así, pero les digo “así que paja tu onda”. Me pregunto: si nadie la conoce o un determinado grupo, ¿No será que a nadie le interesa o sea mala? Es un gran trauma cuando no tienes la última en el Ipod, entran en crisis y en respuesta se bajan todo el disco para poder hablar toda una semana de ello. Todos ellos los pueden encontrar en los grandes pubs limeños: Help y/o Sargento.

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