domingo, 4 de julio de 2010

Uno y el otro


Mientras yo crecía, de repente tú también lo hacías.
No contaba con mucha suerte y tú ya eras mujer.
No podré borrar lo que tú recuerdas
si tan solo fueron pesadillas.

Aire del camino, no me dejes volar,
en este invierno caliente
con todos los detalles de tu cuerpo.
Y él reflejo más humano del espejo sin sombra
en cada latido o rincón

Me refugiaba en la bebida como salida
y pensabas tener todo a la medida.
Tan solo un par de niños que juegan ser adultos
para que ambos se vieran llorar el uno al otro por culpa de los otros.

Añoranza a la vista
con deseos de saborear el dulce aroma de la amistad,
esa que nunca se pudo dar
por ser más rápidos que el reloj
cuando primero se debió recitar el inicio del verso
más no el final.

Me siento tan ausente
u

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